Suiza, destino turístico top para musulmanes ricos

Suiza ha conseguido convertirse en el paraíso turístico europeo de los árabes del Golfo. Se da la circunstancia de que se pueden hacer negocios financieros al mismo tiempo.

Photo: Eberhard Grossgasteiger

A los musulmanes ricos, como a todos los ricos de todo el mundo, les gusta disfrutar entre los suyos. Además, como muchos de ellos vienen de países desérticos, adoran las montañas, lo verde y la nieve de Suiza. Según la Organización Turística Suiza (Schweiz Tourismus), este tipo de turistas ha crecido un 160% desde 2007. Anualmente viene casi un millón, con tendencia al alza. Para llegar a este tipo de clientes los hoteles de lujo se han adaptado totalmente a sus necesidades especiales que piden un servicio en árabe o persa, así como comida “halal”. Según el «Global Muslim Travel Index» publicado por Crescent Rating y Mastercard, Suiza está ya en el rango 11 de los destinos favoritos de los musulmanes. En el numero 1 está Singapur, Alemania está en la octava posición y España viene después de la república helvética. Destacan destinos asiáticos entre los más populares, mientras EEUU ni siquiera está en el Top 20.

A un musulmán rico le encanta gastar

La mayoría de los visitantes viene de Arabia Saudí y Emiratos. Les gusta la limpieza y el orden suizo, pero también los negocios que se pueden desarrollar en la república alpina, todavía con más discreción que en su entorno. Según fuentes marroquíes, algunos aprovechan su paso por el país para depositar dinero en un banco privado en Zürich o Basilea. En el caso de los árabes del Golfo el interés en Suiza no es solamente turístico, sobre todo Qatar que, según la suiza “Handelszeitung”, ha invertido en los últimos años miles de millones de euros en hoteles, empresas y bancos en Suiza. Para la industria turística valen oro, porque gastan mucho más que otros de su categoría.

Un rico árabe se deja de media 420 francos suizos al día en ropa, comida y otras cosas, mientras que por ejemplo un americano “solamente” llega a 380. El alemán es el más tacaño, según un reportaje del rotativo suizo “SonntagsZeitung”: gastan “solamente” unos 130 suizos francos al día. Además, a los árabes les gusta venir en grandes grupos. Aprecian encontrar en Suiza personas abiertas, aunque en el fondo el suizo es muy conservador y católico.

Photo: Katsiaryna Endruszkiewic

Se ha creado todo un negocio alrededor del cliente “halal”

Pero esta atracción de la república helvética para los árabes y persas sigue siendo curiosa, teniendo en cuenta el hecho de que hay un debate muy abierto en Suiza en contra del burka, que está prohibido llevar en las regiones del Tessin y St. Gallen. Hubo también una iniciativa popular de impedir el burka en todo el país. Al final, el órgano ejecutivo, el “Bundesrat”, se ha limitado a decir que en su país no es deseable llevar burka, pero que no hay que prohibirlo. Tampoco se permiten minaretes en el país. Pero los hoteles suizos solamente ven su negocio y, para evitar conflictos y no parecer torpes, algunos enseñan a sus empleados cómo tratar correctamente a los clientes musulmanes, haciendo hincapié en el correcto saludo. Así, el personal aprende que a las mujeres musulmanas no se les debe mirar a los ojos durante mucho tiempo y que no les gusta el contacto físico.

Además, los hoteles “pro-árabe” deben tener también zonas de spa separadas para hombres y mujeres, lo que ya es más complicado. La región de Berna y especialmente Interlaken han hecho número y les sale rentable adaptarse a los gustos musulmanes. Según la Oficina Federal de Estadística, más de 82.000 visitantes musulmanes vinieron a la región en 2011, según la Oficina Federal de Estadística, lo que representa un aumento de más del 300%.

Personas como la rubia guía turística Julie Paterson, que ha vivido un tiempo en Egipto, ya se han hecho su hueco en este mundo. Ella ha lanzado una página web que informa a los árabes sobre la región: www.interlakenforarabs.com y ayuda a los árabes a hacer su planes de viaje en el país como documenta también en su Instagram. Les tiene que halagar el hecho de que allí, en el lago “Brienzersee”, ya hay hasta un “Halal Barbecue Cruise“. A los visitantes, que vienen en muchos casos de países donde no hay ríos ni agua, sino mucho calor, les impresiona la naturaleza de esta parte de Suiza.

En Ginebra hay de todo: también mucho dinero y negocios

Ginebra, donde hay muchas organizaciones internacionales y gran implantación del mundo financiero, se ha hecho un hueco en este mundo turístico adaptándose muy bien a los árabes con personal de estos países en sus hoteles y con menús especiales en los restaurantes.

Según Lucie Gerber, portavoz de la central turística de Ginebra “Genf Tourismus”, la ciudad ya es el destino favorito para los árabes con 250.000 noches anuales: “Estamos al alza”. Esto claramente está también vinculado al hecho que en esta ciudad están muchos de los bancos árabes. Ya hace 10 años se calculaba en el diario de Ginebra (Genfer Tageszeitung) que 200.000 millones de euros de Oriente Próximo estaban en bancos de esta ciudad.

Aunque el dinero llama al dinero, no todo funciona como un reloj suizo para los árabes cuando están de vacaciones en el país helvético. Lo que molesta a los ricos árabes por ejemplo es que el domingo en muchas ciudades suizas no pueden ir de compras como en sus países, dónde se trabaja a veces hasta medianoche y hay muchos bazares nocturnos. Sin embargo, en Suiza las tiendas cierran normalmente a las 19h o 20h, los domingos están cerradas.

Pero hasta esto está cambiando ya, por lo menos en Zürich, donde muchos centros comerciales permanecen desde hace poco abiertos hasta 15 horas al día, desde las 7h de la mañana hasta las 22h.

Autor: Stefanie Claudia Müller dirigentesdigital.com