Queretaro: enoturismo y turismo de compras

Si hay algo que diferencia al Enoturismo del resto de segmentos turísticos es sin duda el patrimonio intangible que se puede degustar en cada copa.

Photo: Bernardo Ramonfaur
Photo: Bernardo Ramonfaur

El líquido elemento degustado a los pies de una barrica o en una viña es mucho más que un mero vino, es paisaje, cultura, historia, tradición y sobre todo es la pasión de sus gentes, su identidad embotellada.

Cuando visitas la ciudad de Querétaro por primera vez, te encuentras con un amalgama de recursos turísticos bien ordenados y cuidados, gentes que te narran con rigor sobre su historia y sus monumentos, un Centro Histórico impoluto, sus modernas infraestructuras de transportes y de congresos y sobre todo, se palpa, al hablar con sus habitantes, el orgullo por el trabajo bien hecho.

Cuando te adentras en sus campos llenos de viñas, a cuarenta minutos de la ciudad, o paseas por los pueblos empedrados a la sombra de una peña que entre la niebla pareciera encantada, te das cuenta que esta tierra huele, sabe y respira a arte, queso y vino.

Con una planificación enoturística envidiada desde el otro lado del Atlántico, Querétaro ha sabido dotar de los estándares de calidad más elevados tanto a sus vinos, como a las experiencias inmersivas que componen su calendario enogastroturístico.

Además ha sabido acompañarlo con una oferta de turismo de compras de productos con identidad cultural que pone en valor la labor de sus artesanos, sus productores y sus hacedores.

Si la relativa cercanía a la capital mexicana nutre de visitantes de fin de semana todo el territorio, su verdadero potencial está aún por eclosionar, el enoturismo queretano es un gran diamante que hay que seguir puliendo.

El amalgama de hoteles boutique con encanto y servicio exquisito, sus maravillosas Haciendas, cargadas de leyendas e historias, donde realizar todo tipo de celebraciones y, todos los rincones con carácter y tradición que salpican sus vinícolas son, sin duda alguna, un elemento diferenciador para diseñar experiencias a la carta para el viajero privado, pero sobre todo para el segmento MICE, nacional e internacional que traería consigo una desestacionalización de la demanda, muy concentrada actualmente los fines de semana.

Este tipo de viajero busca conectividad, infraestructuras de calidad, experiencias enriquecedoras, buena gastronomía y mejores vinos, y todo eso Querétaro lo tiene.
Querétaro y su oferta enoturística es un destino que excede las expectativas del viajero, creando memorias en quien lo visita y dejando poso en quien lo vive y lo bebe.

Autor: Zaida Semprun. Directora de Hacedores – The Collection