PARTICULARIDADES, SIMILITUDES Y DIFERENCIAS DEL TURISMO RURAL Y URBANO

El dominio urbano suele ser considerado como eje de la actividad turística. Por su amplia variedad de ofertas y su carácter accesible, las grandes ciudades logran perfilarse como verdaderos centros turísticos, constituyendo así la base del impulso económico del país, del cual el sector rural tiende a verse relegado.

Photo by Ibrahim Rifath
Photo by Ibrahim Rifath

De todos modos, la realidad está cambiando, y aquello que siempre pareció atractivo puede que hoy ya sea por demás habitual. Los productos masivos ya no son novedad, la dinámica propia de las ciudades cada vez más acelerada  puede resultar agobiante, por tanto, no es de extrañar que cada vez más turistas incluyan destinos rurales en su itinerario de viaje. Se podría decir que estamos asistiendo a una “vuelta a lo natural”, por lo que lo tradicional y auténtico adquiere hoy connotaciones por demás positivas.

Cabe destacar que el área rural está, en esencia, compuesta por dos elementos principales: sus paisajes característicos y la producción agropecuaria. La combinación de éstos es lo que realmente la dota de una riqueza distintiva, que la hace digna de convertirse en atractivo turístico.

La OMT define el Turismo rural como “las actividades turísticas que se realizan en el espacio rural y que tienen como fin interactuar con la vida rural, conocer las tradiciones y la forma de vivir de la gente y los atractivos de la zona”

Ahora bien, hablar de Turismo Rural y de Turismo Urbano no significa segmentar esta actividad de acuerdo a la localización en el mapa, al punto de disociar una de otra, y generar la idea de dos fenómenos paralelos; ¿quién dijo que no se pueden combinar ambas realidades – urbana y rural-, ampliando el alcance del turismo a todo el territorio?

Captar las particularidades de cada zona y explotarlas, de manera que puedan constituirse en ofertas rentables únicas y complementarias entre sí, debería ser el leitmotiv de la estrategia económica de un país.

Sergio Boisier, experto en desarrollo territorial, introduce el concepto de “capital sinergético”, para referirse a la: “capacidad societal de promover acciones en conjunto dirigidas a fines colectivos y democráticamente aceptados para obtener así la revalorización de los recursos locales como un producto que es más que la suma de sus componentes”.

Photo by Matthew Foulds
Photo by Matthew Foulds

Lo primero que se debe hacer es delimitar cuáles son los elementos que representan el valor del territorio, de acuerdo a los representantes de cada área, a fin de efectuar luego una fusión de los mismos, dando lugar a un desarrollo integral del sistema económico, social y cultural.

De esta manera, el turista puede disfrutar de unas vacaciones en un establecimiento rural, que por un lado cuente con un nivel de confort similar al que encontraría en un área más industrializada, pero que a su vez fácilmente  le permita establecer contacto con la naturaleza y folclore locales típicos.

Y a la inversa, el turista puede saborear una buena oferta gastronómica, elaborada y servida en un prestigioso restaurant urbano, pero cuyos productos provengan del campo.

Dicho en otras palabras, el sector rural puede proporcionarle al sector urbano aquellas materias primas de alta calidad que le sean propias, y que le permitan mejor “vender” el territorio, y el sector urbano puede brindarle al rural los productos y tecnologías adecuadas para posicionarse dentro del mundo moderno, sin perder por ello su arraigada identidad cultural.

Atractivos turísticos en la zona rural:

  • Estadías en establecimientos claramente identificados con la identidad cultural e histórica de la zona, llamados en muchos casos rurales.
  • Contacto con la naturaleza, la tranquilidad y el sociego.
  • Participación de experiencias enogastronómicas, o como en algunos territorios identifican con “producción agropecuaria -De la tierra al plato – cocina de platos típicos que se elaboran directamente en el lugar en el que se obtuvieron los productos”
  • Bodegas – venta de vinos artesanales y producción de productos como quesos, miel, etc., elaborados en perfectas condiciones.
  • Recorridos y visitas guiadas a lugares que formen parte del patrimonio histórico cultural.
  • Paseos que aprovechen la naturaleza, tales como cabalgatas, caminatas, escaladas.
  • Producción artesanal – en el área donde menos resplandece el sol de la modernidad, las artesanías abundan; el acceso directo a ciertas materias primas como la madera, el cuero  y la lana permiten al ingenioso individuo rural crear productos únicos.
  • Festivales populares de la región.

Atractivos turísticos de la zona urbana:

  • Gastronomía – la particularidad del fenómeno gastronómico en la ciudad está dada por la posibilidad de combinar los productos locales – generalmente provenientes del sector rural- con las innovaciones y tendencias culinarias mundiales. Esto asegura su gran calidad y mayor atractivo.
  • Centros comerciales y tiendas locales – permiten al turista comprar productos tanto nacionales como importados.
  • Agenda cultural intensa- los visitantes podrán conocer la ciudad a través de su arquitectura, museos, y variedad de espectáculos.
  • Producción fabril – elaboración de productos propios.
  • Producción artesanal – por lo general con productos provenientes del interior del territorio.
  • Recorridos y visitas guiadas a lugares que formen parte del patrimonio histórico cultural del sector.
  • Festivales típicos de la región – que por lo general son más multitudinarios y famosos que los que se celebran en el área rural.
  • Disposición de infraestructura y mecanismos para generar contactos con el ámbito internacional – publicidad, comunicación y comercio-.

En resumen, más allá de la distinción realizada entre lo rural y lo urbano, un desarrollo óptimo del turismo se da cuando las acciones y elementos de ambas realidades se nuclean, de forma cooperativa, logrando impulsar así la economía de un país.

Autor: A.S.V. (2018)