Inmersión: La industria de la moda de lujo ve crecer las semillas de la sostenibilidad

En la actualidad, la industria de la moda se ha convertido en la segunda más contaminante del mundo, solo por detrás de la industria petrolera. Predicando con el ejemplo, la industria de la moda de lujo ha hecho del replanteamiento de todo su modelo de negocio desde cero una prioridad, aportando nuevos retos y beneficios.

La presencia de Oprah Winfrey en el desfile de moda de la diseñadora británica Stella McCartney sorprende al público. Pero no se trata solo de eso. En la pasarela, los modelos están desfilando con abrigos hechos de viscosa sostenible procedente de bosques certificados, los tejidos reciclados de colecciones anteriores de la diseñadora constituyen el material de un vestido maxi y de chaquetas veganas confeccionadas sin piel. Esta colección fue aclamada por la crítica por ser la más sostenible jamás diseñada hasta la fecha. La diseñadora confiesa que, desde un principio, McCartney aspiró a ser la marca más sostenible del circuito de la moda. Añade que veinte años después, pronto se convertirá en una marca de impacto cero.

Mediciones en rojo

La industria de la moda es responsable del 10 % de la huella de carbono, el mayor usuario de herbicidas y plaguicidas del mundo y su consumo local de agua dulce está aumentando en un momento en el que cada vez saltan más alarmas debido a la escasez de agua. En otros lugares, los niveles de emisiones de gases de efecto invernadero de esta industria superan a los de la industria del transporte.

Nathalie Lebas-Vautier, fundadora y directora ejecutiva de Good Fabric, la consultora especializada en moda responsable desde el punto de vista ecológico, ha contemplado el gradual empeoramiento de estas métricas. Cuando Xavier Marie, junto con otros dos fondos de inversión, adquirió Eric Bompard, la marca francesa de cachemir, en enero de 2018, recurrió a la experiencia de Lebas-Vautier para desempeñar el puesto de jefe del departamento de Responsabilidad Social Corporativa (RSC) de la marca. Juntos aspiran a convertirse en una marca totalmente sostenible para 2025.

Al frente de Bompard, Xavier Marie no puede ni imaginar poner un producto en el mercado sin saber de dónde procede: «creemos que las compañías son totalmente responsables del producto que colocan en el mercado», plantea Lebas-Vautier, «esto va de la mano de nuestra responsabilidad social». Totalmente comprometidos con su objetivo en el horizonte de 2025, han establecido una estrategia en la que todos sus socios serán auditados, incluso en las granjas, para disponer de una visión de 360° del negocio. «¿Quiénes son las personas que trabajan en los campos? ¿Reciben un salario adecuado? ¿Cómo viven? ¿Cómo se alimenta a los animales? ¿Cómo se procesa la fibra de cachemir? No nos importan los actos declarativos. Definitivamente estamos viviendo el día a día de la producción», confirma.

Más que nunca, a medida que aumenta la indagación de los consumidores sobre el origen de los productos y que los recursos se hacen cada vez más escasos, existen argumentos convincentes para que los agentes de la industria de la moda mejoren en estos temas – y con mayor motivo porque generará beneficios financieros a largo plazo. Según el informe Pulse del grupo Boston Consulting, sobre la base del aumento de los costes de mano de obra y otros recursos, «continuar como hasta ahora dará lugar a una reducción del margen EBIT de 3 a 4 puntos porcentuales para 2030». En cambio, el informe sugiere que implementar una hoja de ruta sostenible generará un aumento del EBIT del 1 al 2 por ciento. Desde 2017, en colaboración con Global Fashion Agenda, el foro de liderazgo sobre sostenibilidad en la Moda, el informe Pulse of the Fashion Industry revela cuál es la postura de la industria en su desempeño ambiental y social.

Durante el pasado año, la puntuación de Pulse sobre la industria de la moda aumentó de 32 a 38. Las empresas más grandes pueden apoyarse en estructuras financieras más sólidas para invertir e innovar en torno a acciones sostenibles. Sin embargo, la puntuación Pulse en relación con los mastodontes de la moda avanza a un ritmo más lento que el resto de la industria, y pone de manifiesto un aspecto en el que aún no se han encontrado soluciones escalables y comercialmente viables en su caso. En contraste, las empresas más pequeñas son más ágiles para implantar tecnologías disruptivas.

Tras realizar entrevistas y revisar las mejores prácticas, el informe Pulse propone una hoja de ruta para su aplicación en todas las compañías de la industria de la Moda, independientemente de su tamaño y ubicación geográfica, con el fin de implementar desde ahora soluciones de gran impacto. La curva refleja una trayectoria de tres fases para conseguir una puntuación Pulse saludable.

Creemos que las compañías son totalmente responsables del producto que colocan en el mercado, esto va de la mano de nuestra responsabilidad social
Nathalie Lebas-Vautier, fundadora y Directora Ejecutiva de Good Fabric

El primer período, «Creación de las bases», contempla a la organización como una unidad que va más allá de las acciones descoordinadas y dispersas y un compromiso para mejorar su impacto medioambiental y social. En este momento es cuando se establecen objetivos sostenibles y también vinculados a la estrategia, los valores y el ADN del negocio en general. Normalmente, las empresas empiezan aplicando medidas de trazabilidad en la cadena de suministro para comprender las oportunidades y los retos existentes. Durante la segunda fase, «Implementación de los instrumentos fundamentales», las empresas adoptan medidas concretas para modificar sus procesos: mejorar la mezcla de materiales, reducir los productos químicos, etc. A menudo recurren a la ayuda de sus proveedores actuales o nuevos para mejorar el proceso de producción. En la tercera fase, «Expansión a escala», contempla la extensión por la empresa de estos nuevos procesos a toda la organización y la asignación de nuevas inversiones a nuevas innovaciones.

Hacia la hegemonía de lo ecológico a nivel mundial

Una década después de la primera edición de la Cumbre de la Moda de Copenhague, el evento anual reunió en mayo de 2019 a los nombres más importantes de la industria de la moda, François-Henri Pinault, Presidente y Director Ejecutivo de Kering, Eric Sprunk, Director de Operaciones de Nike, Anna Geda, Directora General de Sostenibilidad de H&M o Steven Kolb, Presidente y Director Ejecutivo del Consejo de Diseñadores de Moda de América, lo que demuestra que la sostenibilidad está cobrando impulso.

Autor: Global Blue