Cuando las compras de segunda mano se convierten en la primera opción

Parte del atractivo de la ropa de segunda mano siempre se ha debido a la oportunidad de encontrar piezas únicas que marquen la diferencia frente a la moda convencional. Los actuales Millennials y la Generación Z, centrados en la individualidad, lo consideran un factor clave que define su comportamiento a la hora de comprar. Lyst, la plataforma global de búsqueda de moda, ha revelado que las búsquedas de productos «vintage» y «de segunda mano» han crecido un 42 % en el último año.

El fenómeno «Si es de antes, mejor»

El atractivo que ejerce la nostalgia entre los Millennials es otro de los principales impulsores que motiva a muchos jóvenes a rastrear las viejas revistas de moda y las fotografías de los paparazzi para inspirarse en su estilo, como lo demuestran las 485.000 publicaciones en Throwback Thursday (#TBT).

Incluso las marcas de moda están aprovechando el tirón de este interés por la nostalgia, como reflejan las recientes colecciones de Versace, que ha recuperado históricos estampados y contornos, o Fendi, que ha relanzado a bombo y platillo el bolso Baguette de la década de los 90. Durante los últimos años, los abanderados del estilo y las celebridades han demostrado sus conocimientos sobre moda luciendo emblemáticas prendas vintage de Thierry Mugler, Azzedine Alaia, Jean Paul Gaultier o Versace.

La Cultura Hype ha contribuido a ello a través de compañías dedicadas a la reventa como Stadium Goods y StockX, que elevan el perfil de artículos imprescindibles de moda urbana vintage, desde viejas colaboraciones con Supreme hasta extravagantes Nikes. El resultado es el auge del mercado de la moda urbana de segunda mano, en el que la reventa de calzado deportivo alcanza la cifra de 1.000 millones de dólares en todo el mundo.

La venta de artículos de segunda mano está transformando el mercado de lujo

Antes, a muchas marcas les preocupaba que la reventa perjudicara su identidad de lujo, pero ahora los analistas sostienen que la segunda mano puede ser beneficiosa para las ventas, especialmente para las marcas y productos que siguen conservando su valor cuando se revenden. Lo cierto es que cada vez más prendas de ropa y accesorios están disfrutando de una segunda vida.

De hecho, las ventas de artículos de lujo de segunda mano alcanzaron un valor de 22.000 millones de euros en 2018 según Bain y las previsiones indican que la facturación anual aumente hasta a 51.000 millones de dólares en 2023, y en opinión de GlobalData superará al segmento de moda rápida en 2028. Si estudiamos más de cerca a la Generación Z comprobamos que se trata del grupo más activo de todos, ya que un 54 % participa en el comercio de artículos de segunda mano, como revela un informe de BCG-Altagamma.

Los productos de segunda mano suponen en la actualidad el 8 % del mercado mundial de artículos de lujo, impulsado por Europa, que representa más de la mitad del mercado de segunda mano en total. Mientras que la moda vintage ha acaparado la mayoría de los titulares, el 80 % del total de las compras corresponden al sector de relojes y joyería. El gigante del lujo Richemont se ha apuntado a esta tendencia, al adquirir recientemente al minorista online con sede en el Reino Unido Watchfinder.

El mercado de segunda mano opera casi en su totalidad por separado al de las marcas de lujo consolidadas, en un entorno en el que las personas venden sus artículos usados a través de plataformas de consignación en línea como ThredUp y The RealReal. Sophie Hersan, cofundadora y directora de moda de Vestiaire Collective, líder mundial de reventa en línea de artículos de lujo, profundiza sobre el fenómeno y calcula que «más del 80 % de los consumidores de artículos de segunda mano compran online».

Un nuevo orden en la moda

En ThredUp, marcas como Frye, Kate Spade, Tory Burch, Burberry y Ugg ocupan un lugar de honor por su valor de reventa, mientras que Vestiaire Collective destaca los bolsos icónicos como Hermes Birkin 35, Chanel Timeless Classic y Louis Vuitton Speedy. Dado que los compradores jóvenes llevan a cabo investigaciones exhaustivas al realizar sus compras de lujo, es probable que el valor de reventa de artículos clave desempeñe un papel más importante a la hora de tomar las decisiones de compra correctas.

Si bien muchas marcas de lujo todavía están evaluando cómo enfrentarse a las posibles amenazas y oportunidades del creciente mercado de segunda mano, los minoristas de gama alta están marcando tendencia. La tienda de Selfridges en Londres lanzó una serie de lujosas tiendas «pop-up» de segunda mano junto con Vestiaire Collective. En palabras de Hersan, «para nosotros supuso la oportunidad de reafirmar nuestra posición como parte interesada clave de la industria de la moda con una verdadera visión, y de interactuar directamente con nuestra comunidad de apasionados clientes». En cada una de las tiendas pop-up, los compradores podían comprar legendarios productos vintage como bolsos Dior Saddle, accesorios de Prada en nylon, prendas Gucci de la época de Tom Ford y artículos conceptuales de Margiela de la década de 1990. También podían vender sus propios productos, contando con la valoración y el asesoramiento de expertos de Vestiaire Collective.

La reputación como meca de la ropa vintage puede ser un factor de motivación esencial para que compradores de todo el mundo elijan un destino al que dirigirse. En Europa, Londres, París y Ámsterdam disfrutan de un amplio reconocimiento por la gama y la calidad de sus tiendas y mercados de segunda mano. En Asia-Pacífico, Tokio goza de prestigio como un centro mundial donde se pueden encontrar piezas exclusivas de diseño y míticas prendas vaqueras, pero en las ciudades chinas más populares para ir de compras el interés por el sector de segunda mano apenas empieza a manifestarse, quizás debido a la antigua superstición de que la ropa de segunda mano puede traer mala suerte. Sin embargo, sofisticadas tiendas como Hula y OnceStyle en Hong Kong ofrecen a los compradores expertos en moda algo diferente, y Vestiaire Collective ha establecido su nueva plataforma asiática en la ciudad. La compañía ha informado de que su base de usuarios asiáticos creció un 200 % en 2018, con un número cada vez mayor de adinerados clientes chinos que acuden en masa a su servicio de consignación VIP.

El futuro de la moda de segunda mano

Impulsada por los nostálgicos Millenials, el estilo de las celebridades y el consumo sostenible, la ropa de segunda mano ejercerá un impacto significativo en el comercio minorista en los próximos años. En opinión de Hersan, «la moda circular es una de las respuestas para aliviar el impacto de la industria de la moda en el medio ambiente, un problema que ocupa un lugar destacado en las preocupaciones de los Millennials y la Generación Z», y añade que «en el futuro nos centraremos en encontrar soluciones alternativas y complementarias para el mercado de la moda de primera mano».

Los comerciantes deben tener en cuenta la opinión local sobre la ropa y los accesorios de segunda mano al crear promociones o colaboraciones, pero existe un enorme potencial para que las marcas de lujo reflejen su estatus de icono a través de colaboraciones y eventos escogidos con acierto.

Author: Global Blue